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La caries dental es un problema importante en las sociedades avanzadas, afectando a gran parte de la población, pese a los esfuerzos realizados en la prevención de la misma. Es cierto que los índices generales de caries han bajado en las últimas décadas, pero siguen siendo demasiado altos. Y se ha comprobado que en algunos pacientes se concentran la mayoría de las caries. Todo ello ocurre en gran medida porque los dentistas no acabamos de explicar (y muchas veces entender) que una cosa son los “agujeros”, que podríamos llamar “lesiones de caries”, y otra la enfermedad que los provoca, que llamaremos “enfermedad de caries”. Tradicionalmente los dentistas nos hemos venido dedicando a limpiar y a tapar los agujeros, pero no nos hemos preocupado tanto por combatir la causa de la enfermedad de caries. Y sin tratar la causa, las lesiones no hacen más que repetirse.

 

La enfermedad de caries está causada por múltiples factores, y debemos tratar de atacar esos diferentes factores para reducir el impacto de la caries en los pacientes. Esos factores incluyen la presencia de un determinado tipo de bacterias en la boca, una saliva inadecuada o insuficiente, unos hábitos dietéticos inadecuados (tipo y frecuencia de las ingestas) y unos malos hábitos higiénicos (inadecuados o inexistentes). Lo primero que debemos tratar de hacer para mejorar la situación es intentar identificar a los pacientes que consideramos de “alto riesgo” de caries. Para esa identificación hay una serie de indicadores, pudiéndose también utilizar pruebas específicas de identificación bacteriana. En los pacientes de alto riesgo de caries debemos tratar de instaurar una serie de medidas que contribuyan a reducir ese riesgo, medidas que deben incluir:

 

  1. Recomendaciones de higiene oral
  2. Recomendaciones dietéticas (tipo de alimento y hábitos alimentarios)
  3. Medidas de desinfección (determinados enjuagues y eliminación de las lesiones de caries)
  4. Medidas de remineralización (determinados enjuagues y medidas para aumentar la salivación)

 

Los pacientes de alto riesgo deben seguir estrictamente las pautas que le indique su dentista, y someterse a controles cada 4 meses. En esos controles se inspeccionarán los dientes en busca de lesiones, tomándose en su caso radiografías de comprobación;  se comprobarán la eficacia de los sistemas de higiene utilizados por el paciente; y si se considera necesario se realizarán pruebas de saliva.

 

El no seguir las pautas recomendadas por el dentista compromete el futuro de los dientes. Si no se combaten las causas las lesiones de caries reaparecerán de nuevo con toda certeza, incluso en los dientes ya empastados.

 

Cuando un paciente acude a Dentes con caries y detectamos su pertenencia al grupo de pacientes de alto riesgo, le explicamos la importancia de implementar cambios dietéticos e higiénicos para reducir ese riesgo. Le explicamos también la importancia de eliminar las lesiones de caries lo más rápido posible para, combinado con enjuagues de desinfectantes potentes específicos, reducir la cantidad de bacterias cariogénicas (responsables de la caries) en la boca del paciente. Les damos una hoja de instrucciones con las pautas a seguir, y en su caso les hacemos un test salival. Se realizan las obturaciones de los dientes con caries, y a los 4 meses iniciamos los controles para ver si hay nuevas lesiones y si el riesgo se ha controlado.

 

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11 Oct, 2018

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