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En Dentes, somos conscientes del auge de empresas que buscan beneficios atrayendo a sus clientes con campañas de marketing, ofreciendo tratamientos muy económicos e incluso 2×1, esto ha dado lugar a situaciones curiosas en las prácticas de implantología dental.

Se ofertan tratamientos bucales con mucha ligereza y muchas veces, los profesionales del sector bucodental, olvidan que cada tratamiento debe tener una garantía. La garantía implica un compromiso de atención, reparación o sustitución de un la pieza dental en el caso de que no se haya practicado de manera eficiente el tratamiento.

Sin embargo, vemos con estupefacción cómo en la odontología actual, fundamentalmente en el mundo de las grandes cadenas, se ofrecen tratamientos “garantizados” por tiempo ilimitado. Es en este punto dónde debemos recordar que nada, absolutamente nada de lo que hacemos, tiene la calidad de los dientes naturales sanos, y aun así, los dientes se estropean. Si los dientes naturales se estropean, ¿cómo no van a fracasar los tratamientos de los dentistas, implantes dentales incluidos.

A lo más que los dentistas podemos aspirar, es a que nuestros tratamientos duren un tiempo suficiente en las mejores condiciones y que los mismos deterioren el mínimo los dientes de nuestros pacientes, para que queden posibilidades de reparación en el momento que el tratamiento fracase. Para esto, trabajar bien y con buenos materiales ayuda significativamente a mejorar la vida media de los tratamientos y la molestia de los mismos.

¿Puede fracasar un implante dental? ¿Cómo puede darse garantía de por vida de un tratamiento de implantes?

Los implantes dentales se integran en el hueso, una vez esa integración se produce, en principio es para siempre. Pero las bacterias que habitan de manera natural en nuestras bocas se suelen colocar alrededor de los elementos que sobresalen de la encía, sean dientes o implantes. Al hacerlo, pueden propiciar inflamaciones e infecciones que destruyen el hueso alrededor de esos elementos, provocando lesiones que causan la pérdida progresiva del hueso que apoya los dientes o los implantes.

Este problema, en el caso de los implantes se denomina periimplatitis, es de difícil resolución y pueden obligar a retirar el implante para evitar o limitar la pérdida de hueso. En ocasiones, somos capaces de controlar la enfermedad. A parte, pueden ocurrir otros problemas, como que se rompa algún elemento de conexión del implante con la corona o la ruptura de un implante dental, lo cual obliga a la retirada de esta pieza. Estos son problemas latentes y es bueno saber que pueden producirse para tratar de limitar la posibilidad de que ello ocurra.

Por ello, es necesario que la colocación de los implantes se realice tras un estudio concienzudo, incluyendo análisis 3D del hueso por parte de un experto, que deberá tener en cuenta:

  1. La cantidad y calidad de hueso, tanto en horizontal como en vertical.
  2. La cantidad y tipo de encía alrededor del implante a colocar.
  3. El espacio de que disponemos para colocar la corona o prótesis que corresponda
  4. Hábitos tóxicos del paciente. En concreto el tabaquismo empeora mucho el pronóstico de los implantes
  5. Hábitos higiénicos del paciente. Si el paciente no se cuida, será fácil tener problemas en los implantes.

Siguiendo bien las normas, la probabilidad de que el implante dental funcione mejoran exponencialmente. En Dentes, tratamos cada caso como si se tratara de un caso aislado, buscando la mejor solución a cada problema de salud dental y así poder ofrecer a nuestros pacientes una atención de calidad.

 

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