Sensibilidad dental: qué es, causas y soluciones

Morder un helado y sentir ese pinchazo agudo que te recorre el diente en décimas de segundo es una experiencia que muchas personas conocen bien. A veces es el café caliente, otras un trozo de fruta ácida o simplemente el cepillo por la mañana. La sensibilidad dental afecta a entre uno y tres de cada diez adultos, y aunque es muy frecuente, no siempre se entiende bien qué la provoca ni qué hacer con ella. Conocer su origen es lo que permite tomar decisiones acertadas, tanto en casa como en la consulta.

Qué es la sensibilidad dental

La sensibilidad dental, también llamada hipersensibilidad dentinaria, es uno de los motivos de consulta más frecuentes en cualquier clínica odontológica. Se trata de un dolor agudo y breve que aparece cuando la dentina queda expuesta al contacto con determinados estímulos externos. No es un dolor sordo ni continuo: llega de golpe, dura unos segundos y desaparece casi tan rápido como ha llegado.

Cómo funciona la sensibilidad dental

Para entender por qué ocurre, hay que conocer un poco la anatomía del diente. La dentina es la capa que se encuentra justo debajo del esmalte, el tejido más duro del cuerpo humano, y está formada por miles de canales microscópicos llamados túbulos dentinarios. Estos túbulos están llenos de un líquido similar al suero y conectan el exterior del diente con las terminaciones nerviosas de la pulpa, que es el tejido vivo del interior. Cuando el esmalte o la encía que normalmente los protege desaparece, esos canales quedan al descubierto y cualquier estímulo (frío, calor, un alimento dulce o el simple roce del cepillo) desplaza bruscamente ese líquido hacia adentro o hacia afuera, activando los nervios y generando el dolor característico.

Cerca de uno de cada tres adultos experimenta este tipo de molestia en algún momento de su vida.

Este mecanismo se conoce como teoría hidrodinámica de Brännström, formulada en los años sesenta y que sigue siendo hoy la explicación más aceptada dentro de la odontología moderna. Lo que hace que esta teoría sea tan ilustrativa es que explica algo contraintuitivo: no es que el frío o el ácido dañen directamente el nervio, sino que provocan un movimiento de fluido dentro de esos tubos capilares que, a su vez, activa las fibras nerviosas. El frío, por ejemplo, produce un flujo hacia el exterior del túbulo; el calor, en cambio, lo empuja hacia dentro.

La densidad de estos túbulos varía según la zona del diente. Junto a la pulpa pueden llegar a concentrarse hasta 65.000 túbulos por milímetro cuadrado, con un diámetro de alrededor de 2,5 micras, es decir, unas 30 a 50 veces más fino que un cabello. En la periferia, cerca del esmalte, esa densidad baja considerablemente. Esta diferencia explica por qué algunas zonas del diente son más sensibles que otras y por qué los caninos y premolares, con encías más expuestas, son los dientes que con más frecuencia se ven afectados.

Lo que distingue la hipersensibilidad dentinaria de otras patologías dentales es precisamente ese perfil de dolor: breve, agudo, provocado siempre por un estímulo y sin que haya ninguna otra causa que lo justifique, como una caries o una fractura. Es, en cierta forma, un diagnóstico de exclusión, y eso tiene implicaciones directas en cómo se aborda desde la consulta.

Comprender bien qué ocurre dentro del diente es el primer paso para tomar decisiones acertadas, tanto en la elección de productos como en los hábitos del día a día. No es solo una cuestión de incomodidad puntual: ignorarla puede llevar a evitar el cepillado o a modificar la dieta de forma innecesaria, lo que a largo plazo puede tener consecuencias más serias.

Estímulos que desencadenan la sensibilidad dental

No todos los estímulos afectan igual a una dentina expuesta, y entender cuáles son los más frecuentes te ayuda a identificar mejor tu situación.

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Tipo de estímulo Ejemplos del día a día Por qué duele
Térmico Helados, agua fría, infusiones calientes, aire frío al respirar por la boca El cambio brusco de temperatura mueve el fluido dentro de los túbulos dentinarios y activa los nervios de la pulpa
Químico / ácido Zumo de naranja o limón, refrescos de cola, bebidas energéticas, vinagre, vino El ácido reblandece el esmalte y, si la dentina está expuesta, penetra directamente en los túbulos irritando las terminaciones nerviosas
Osmótico / dulce Caramelos, mermeladas, bebidas azucaradas, zumos envasados La alta concentración de azúcar genera un gradiente osmótico que desplaza el fluido dentro de los túbulos, estimulando los nervios
Táctil / mecánico Cepillado dental, uñas sobre el diente, instrumentos de exploración en consulta La presión física comprime la superficie y, al retirarse, genera un flujo brusco de fluido en los túbulos que activa las fibras nerviosas
Evaporativo Chorro de aire del equipo dental, viento frío directo sobre los dientes La evaporación del fluido en la superficie de la dentina expuesta provoca un movimiento rápido hacia el exterior de los túbulos

Térmicos

El frío es, con diferencia, el desencadenante más habitual. Alrededor del 73% de las personas con sensibilidad dental señalan las bebidas o alimentos fríos como su principal detonante, muy por delante de otros factores. Un helado, un vaso de agua fría o incluso respirar por la boca en un día de invierno pueden provocar ese pinchazo agudo tan característico. Los alimentos muy calientes también pueden desencadenarlo, aunque con menos frecuencia.

Lo que marca la diferencia no es tanto la temperatura en sí como la velocidad del cambio térmico. Los estudios realizados en laboratorio utilizan agua a unos 4 °C para reproducir el estímulo frío, y lo que observan es que la rapidez con la que desciende la temperatura es lo que activa el movimiento del fluido dentro de los túbulos dentinarios. Por eso alternar en la misma comida algo muy frío con algo muy caliente (una infusión después de un helado, por ejemplo) puede resultar especialmente molesto cuando hay dentina expuesta. El calor genera un flujo de fluido hacia el interior del túbulo, mientras que el frío lo empuja hacia el exterior, y es ese movimiento brusco el que activa las fibras nerviosas y produce el dolor.

Químicos u osmóticos

Los alimentos ácidos y dulces actúan por un mecanismo diferente al térmico, aunque el resultado que percibes es muy similar. Los azúcares concentrados y los ácidos crean un gradiente osmótico que también desplaza el líquido dentro de los túbulos, estimulando los nervios de la pulpa. En la práctica, esto significa que un caramelo, una mermelada o un refresco pueden provocar la misma punzada que un sorbo de agua helada.

Lo que quizás no sabes es que la mayoría de los refrescos del mercado tienen un pH de entre 2,4 y 3,5, muy por debajo del umbral de 5,5 a partir del cual el esmalte empieza a desmineralizarse. Los zumos de cítricos, el vinagre, las bebidas energéticas e incluso algunos vinos se sitúan en rangos similares. El ácido cítrico, además, tiene la capacidad de secuestrar calcio del propio diente, lo que lo hace especialmente agresivo aunque el pH no sea el más bajo de la lista. Si ya tienes erosión del esmalte, estos alimentos no solo desencadenan dolor: también aceleran el deterioro de la superficie dental.

Táctiles

El tercer grupo de estímulos es el táctil o mecánico, y es el más fácil de reproducir en consulta. El simple roce de una sonda de exploración sobre la dentina expuesta, el chorro de aire del equipo dental o el cepillo de dientes en casa pueden activar el mismo mecanismo que el frío o el ácido. De hecho, en los ensayos clínicos se utiliza habitualmente un chorro de aire controlado sobre la zona afectada para medir el grado de sensibilidad con una escala estandarizada, precisamente porque es el estímulo más reproducible y objetivo.

En el día a día, el cepillado es el contacto táctil más recurrente. Alrededor del 55% de los pacientes con hipersensibilidad lo identifican como uno de sus detonantes, aunque pocas veces es el único. Lo que ocurre es que el movimiento de las cerdas sobre la superficie dental comprime ligeramente la zona y, al retirarse, genera un flujo de fluido en los túbulos que activa las terminaciones nerviosas. Cuanto mayor es la fuerza aplicada, más intenso es ese efecto, razón por la que la técnica de cepillado tiene una influencia directa en los síntomas.

Causas principales de la sensibilidad dental

La sensibilidad dental casi siempre tiene una causa identificable, y encontrarla es el primer paso para tratarla bien. La pérdida de la capa protectora del diente (el esmalte) o el retroceso de la encía son los mecanismos que abren la puerta al dolor, pero los motivos por los que esto ocurre son variados.

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Alimento o bebida pH aproximado Nivel de riesgo para el esmalte
Zumo de limón
2,0-2,5
Muy erosivo
Refrescos de cola
2,4-2,7
Muy erosivo
Bebidas energéticas
2,4-3,4
Muy erosivo
Vinagre
2,5-3,0
Muy erosivo
Bebidas isotónicas
2,7-3,5
Muy erosivo
Zumo de naranja
3,5-4,0
Erosivo
Vino
3,0-4,0
Erosivo
Café
4,5-5,5
Límite
Té negro
4,5-5,5
Límite
Leche
≈ 6,7
Sin riesgo
Agua
≈ 7,0
Sin riesgo
Muy erosivo – pH menor de 3
Erosivo – pH entre 3 y 4
Límite – pH entre 4 y 5,5
Sin riesgo – pH mayor de 5,5

* El esmalte dental comienza a desmineralizarse por debajo de un pH de 5,5. Los valores de pH son aproximados y pueden variar según la marca, el grado de madurez del producto o su temperatura.

Cepillado agresivo

Uno de los errores más frecuentes que se ven en consulta es cepillarse con demasiada fuerza. Muchas personas asocian la presión con una limpieza más profunda, pero ocurre exactamente lo contrario: frotar con intensidad o usar un cepillo de cerdas duras acaba desgastando el esmalte y, con el tiempo, retrae la encía, dejando al descubierto la raíz del diente. Lo que llama la atención es que el cepillo por sí solo apenas erosiona el esmalte sano, pero cuando se combina con residuos ácidos o pastas muy abrasivas, el daño se multiplica de forma considerable. La fuerza recomendada ronda los 150 gramos, aproximadamente lo que pesa una naranja pequeña apoyada sobre el cepillo. Si las cerdas se doblan hacia los lados con el uso, estás apretando demasiado.

Retracción de encías

La retracción gingival es, según los datos disponibles, el factor de riesgo más determinante para desarrollar hipersensibilidad dentinaria. Cuando la encía se retira, queda expuesta la raíz del diente, que no está cubierta por esmalte sino por cemento, un tejido mucho más poroso y vulnerable. Esto puede deberse a enfermedad periodontal, a un biotipo de encía naturalmente fino o incluso a movimientos ortodóncicos. En pacientes con patología periodontal sin tratar, la prevalencia de sensibilidad dental puede superar el 80%. Además, el propio tratamiento periodontal (el raspado y alisado radicular) puede aumentar temporalmente la sensibilidad al retirar la capa superficial que tapona los túbulos dentinarios.

Bruxismo

Apretar o rechinar los dientes, especialmente durante el sueño, es otra causa que con frecuencia pasa desapercibida durante años. El bruxismo afecta aproximadamente a uno de cada cinco adultos y genera un desgaste progresivo de la superficie oclusal del diente que, con el tiempo, adelgaza el esmalte hasta exponer la dentina subyacente. A diferencia de otras causas, aquí el daño no se concentra en el cuello del diente sino en las caras de mordida, lo que cambia el patrón de sensibilidad y puede dificultar el diagnóstico inicial.

Alimentos ácidos

El consumo habitual de alimentos ácidos (cítricos, refrescos, bebidas energéticas, vinagre) erosiona el esmalte de forma química. El esmalte empieza a desmineralizarse cuando el pH del entorno baja de 5,5, y la mayoría de los refrescos comerciales se sitúan entre 2,4 y 3,5. El ácido cítrico presente en los zumos de fruta es especialmente agresivo porque además de su pH bajo, tiene la capacidad de capturar el calcio del propio diente, acelerando la erosión. No es necesario consumir cantidades exageradas: la exposición repetida y frecuente a lo largo del día tiene más impacto que una ingesta puntual abundante.

Tratamientos recientes

Sentir sensibilidad dental temporal después de un blanqueamiento dental o un empaste es algo completamente normal y, en general, no debe preocuparte. En el caso del blanqueamiento, el peróxido penetra a través del esmalte y puede irritar ligeramente la pulpa, generando una hipersensibilidad que suele remitir en unos días. Con los empastes ocurre algo parecido: la manipulación de la dentina durante el procedimiento puede dejar los túbulos temporalmente abiertos. Si la molestia desaparece en una o dos semanas, no hay de qué preocuparse. Si se prolonga o aumenta, sí conviene volver a consulta.

Cómo aliviar la sensibilidad dental y tratarla

La buena noticia es que la sensibilidad dental tiene solución, y en muchos casos los cambios más útiles son los que puedes aplicar en casa desde hoy mismo. No se trata de medidas complicadas, sino de ajustes concretos en productos y hábitos que, con constancia, marcan una diferencia real.

Cómo aliviar la sensibilidad dental paso a paso
Cambios de hábito que puedes empezar hoy mismo en casa
1
Productos específicos
Cambia tu pasta dental por una desensibilizante

Las pastas desensibilizantes actúan de dos formas: las que contienen nitrato de potasio o citrato potásico calman la actividad nerviosa, y las que llevan fluoruro estañoso o hidroxiapatita tapan físicamente los túbulos dentinarios abiertos. Úsala dos veces al día y no la enjuagues con agua después: déjala actuar.

Nitrato de potasio Fluoruro estañoso Hidroxiapatita
⏱️ El alivio no es inmediato. Los primeros resultados se notan a partir de las 2–4 semanas de uso continuado.
2
Productos específicos
Añade un enjuague bucal con flúor sin alcohol

El flúor refuerza el esmalte y reduce la permeabilidad de la dentina expuesta. El alcohol, en cambio, reseca la mucosa e irrita las zonas ya sensibles, así que conviene evitarlo. La concentración de flúor recomendada en adultos es de 1.450 ppm.

Sin alcohol 1.450 ppm de flúor
3
Técnica de cepillado
Suaviza la fuerza y cambia el cepillo

Usa un cepillo de cerdas suaves y aplica una fuerza de unos 150 gramos, aproximadamente lo que pesa una naranja pequeña apoyada sobre el cepillo. Si las cerdas se doblan hacia los lados antes de los tres meses, estás apretando demasiado. Mueve el cepillo desde la encía hacia el borde del diente, sin frotado horizontal enérgico.

Cerdas suaves ≈ 150 g de fuerza Movimiento vertical
4
Dieta
Reduce los ácidos y evita cambios bruscos de temperatura

No se trata de eliminar los alimentos ácidos, sino de reducir la frecuencia de exposición. Ir dando sorbos de refresco a lo largo del día es más dañino que tomarlo todo de una vez. Alternar en la misma comida algo muy frío con algo muy caliente también puede agravar los síntomas.

Menos cítricos frecuentes Evitar refrescos a sorbos Sin cambios bruscos de temperatura
5
Hábito post-comida
Espera unos 30 minutos antes de cepillarte tras comer algo ácido

El ácido reblandece temporalmente la superficie del esmalte, y cepillarse en ese momento puede retirar una pequeña capa de tejido ya debilitado. Enjuagarte con agua justo después de la comida ácida ayuda a neutralizar el ambiente. Si además puedes esperar esos 30 minutos antes de cepillarte, mejor.

💡 Lo que más protege en ese intervalo es el flúor de la pasta, no el tiempo de espera en sí. Enjuague con agua + pasta fluorada es la combinación más respaldada.
6
Si no mejora
Consulta a tu dentista

Si tras 2-4 semanas aplicando estos cambios los síntomas no mejoran o el dolor ha cambiado de patrón, es el momento de acudir a la consulta. El dentista puede aplicar tratamientos profesionales como barnices de flúor, agentes oclusivos o, si es necesario, estudiar si hay otra causa detrás de la sensibilidad.

Sin mejora en 2-4 semanas Dolor que cambia de patrón
Pide cita en Roig Espona →
ℹ️ Estas recomendaciones son de carácter general. Tu dentista puede adaptar el tratamiento a tu situación concreta, especialmente si hay retracción gingival o desgaste avanzado.

Usa productos específicos

El primer cambio que recomendamos en consulta es sustituir tu pasta de dientes habitual por una pasta dental desensibilizante. Existen dos grandes familias según su mecanismo de acción: las que contienen nitrato de potasio o citrato potásico, que actúan calmando la actividad nerviosa al elevar la concentración de iones de potasio alrededor del nervio, y las que contienen agentes oclusivos como el fluoruro estañoso o la hidroxiapatita, que físicamente tapan los túbulos dentinarios abiertos. Ambas funcionan, pero necesitan tiempo: no esperes resultados en dos días. El alivio suele hacerse notar a partir de las dos a cuatro semanas de uso continuado, y es importante mantenerlas a largo plazo porque si dejas de usarlas, los síntomas tienden a volver.

Complementar con un enjuague bucal con flúor sin alcohol también ayuda. El alcohol reseca la mucosa y puede irritar zonas ya sensibles, así que conviene evitarlo. El flúor, por su parte, contribuye a reforzar el esmalte y a reducir la permeabilidad de la dentina expuesta.

La concentración de flúor recomendada en adultos es de 1.450 ppm. Después de cepillarte, escupe pero no enjuagues con agua, porque así el flúor permanece más tiempo en contacto con el diente y actúa mejor.

Suaviza el cepillado

Cambiar la técnica de cepillado es tan importante como cambiar la pasta. Un cepillo de cerdas suaves reduce considerablemente la agresión mecánica sobre la dentina expuesta y sobre la encía, y la fuerza de cepillado debería rondar los 150 gramos, no más. Para hacerlo concreto: si las cerdas se abren hacia los lados antes de los tres meses, estás apretando demasiado.

Los movimientos deben ser suaves, desde la encía hacia el borde del diente, sin el frotado horizontal enérgico que muchas personas hacen por inercia. Esa técnica horizontal es una de las causas más directas de abrasión cervical, las pequeñas muescas que aparecen en el cuello del diente justo donde el esmalte es más fino.

Cuida tu dieta

Reducir los alimentos ácidos no significa eliminarlos, sino ser más consciente de la frecuencia y la forma de consumirlos. Tomar zumo de naranja de vez en cuando no es el problema; el problema es ir dando sorbos de refresco a lo largo de todo el día, porque cada exposición acidifica el entorno bucal y el esmalte no tiene tiempo de recuperarse entre una y otra.

Evitar los cambios bruscos de temperatura en las comidas también tiene su lógica: alternar algo muy frío con algo muy caliente en la misma ingesta genera movimientos bruscos del fluido dentro de los túbulos y puede desencadenar o agravar el dolor. No hace falta renunciar a nada, pero sí espaciar un poco esas combinaciones si notas que te molestan.

No te cepilles inmediatamente

Esperar unos 30 minutos después de comer o beber algo ácido antes de cepillarte es una recomendación que circula en odontología desde hace años. La lógica tiene sentido: el ácido reblandece temporalmente la superficie del esmalte, y cepillarse en ese momento puede retirar una pequeña capa de tejido ya debilitado. Dicho esto, la evidencia más reciente sugiere que el beneficio real de esperar es modesto por sí solo, y que lo que verdaderamente protege en ese intervalo es el flúor de la pasta. Así que si tienes dudas, lo más práctico es enjuagarte con agua después de la comida ácida para neutralizar parte del ambiente, y cepillarte después con una pasta fluorada de 1.450 ppm. Si además puedes esperar esos 30 minutos, mejor.

Importante

La hipersensibilidad dentinaria se define, entre otras cosas, por lo que no es: un dolor espontáneo, continuo o que aparece sin que nada lo haya provocado. Si el dolor que sientes persiste varios segundos después de retirar el estímulo, aparece solo sin que hayas comido ni bebido nada, te despierta por la noche o va acompañado de sensación de presión al morder, ya no estamos hablando de sensibilidad dental en sentido estricto. Es muy probable que haya otra patología detrás, y en ese caso los productos desensibilizantes no van a resolver nada.

Señales de alerta: ¿cuándo ir al dentista?
Estas señales indican que el dolor puede tener otra causa distinta a la sensibilidad dental
Consulta cuanto antes
Dolor espontáneo, sin ningún estímulo que lo provoque
La hipersensibilidad nunca aparece sola. Si duele sin que nada lo cause, hay que descartar pulpitis u otras patologías.
Urgente
Dolor nocturno o que te despierta
El dolor que empeora al tumbarse o aparece de noche es una señal característica de pulpitis irreversible.
Urgente
Hinchazón, mal sabor persistente o fiebre
Pueden indicar un absceso dental o una infección que necesita atención inmediata.
Urgente
Dolor al morder o al soltar la mordida en un diente concreto
Especialmente si el dolor es agudo al soltar, puede ser señal de un diente fisurado, difícil de detectar sin exploración específica.
Urgente
Pide cita en los próximos días
El dolor dura más de 15-20 segundos tras retirar el estímulo
La hipersensibilidad cede en segundos. Si el dolor se prolonga, el nervio puede estar inflamado.
Observar
Sensibilidad que no mejora tras 2-4 semanas de pasta desensibilizante
Puede indicar una causa subyacente que los productos de venta libre no pueden resolver: caries, empaste dañado o fractura.
Observar
Un diente que se siente «más alto» al morder o ha cambiado de posición
Puede indicar una infección periapical o un empaste desajustado que genera sobrecarga en ese diente.
Observar
Encías que sangran con facilidad o retroceden visiblemente
La retracción gingival es el principal factor de riesgo de hipersensibilidad, pero también puede ser señal de enfermedad periodontal activa.
Observar
Dentro de lo esperado
Sensibilidad temporal tras un blanqueamiento dental
El peróxido puede irritar levemente la pulpa. Suele remitir sola en unos días.
Normal
Molestia en los primeros días tras un empaste o tartrectomía
La manipulación de la dentina deja los túbulos temporalmente abiertos. Si desaparece en 1-2 semanas, no hay motivo de preocupación.
Normal
Dolor breve al frío que desaparece en segundos y afecta a varios dientes
Es el patrón más habitual de hipersensibilidad dentinaria. Tratable con cambios de hábitos y productos específicos.
Normal
ℹ️ Esta tabla es orientativa y no sustituye el diagnóstico profesional. Ante cualquier duda, la consulta con tu odontólogo es siempre la opción más segura.

Las causas más frecuentes que pueden confundirse con sensibilidad dental son la caries profunda, una fractura dental no visible a simple vista, un empaste dañado o filtrado, y la pulpitis, que es la inflamación del tejido vivo del interior del diente. La diferencia clínica más orientativa es la duración del dolor: en la hipersensibilidad, el dolor dura segundos; en la pulpitis irreversible, puede prolongarse minutos o incluso ser continuo, y suele empeorar al tumbarse o irradiar hacia el oído o la mandíbula.

Un diente fisurado, por ejemplo, produce un dolor muy agudo y localizado al morder, especialmente al soltar la mordida, que es difícil de identificar sin una exploración específica.

Por eso, ante cualquier duda, la consulta con el odontólogo es el paso que no se puede saltarse. No porque el dolor sea necesariamente grave, sino porque un diagnóstico equivocado lleva a un tratamiento equivocado, y perder tiempo con pastas desensibilizantes cuando lo que hay es una caries profunda puede acabar comprometiendo la vitalidad del diente. En consulta, el profesional puede aplicar estímulos controlados, explorar con instrumentos específicos y, si es necesario, solicitar una radiografía para ver lo que no es visible desde fuera.

Las señales que deben llevarte a pedir cita sin esperar son bastante concretas. Anótalas:

  • Dolor que dura más de unos segundos tras retirar el estímulo
  • Dolor espontáneo o nocturno, sin que nada lo haya provocado
  • Dolor al morder o al soltar la mordida en un diente concreto
  • Hinchazón, mal sabor persistente o sensación de diente «más alto»
  • Sensibilidad que no mejora tras dos o cuatro semanas usando bien una pasta desensibilizante

Si llevas tiempo con molestias y las has normalizado porque no son insoportables, este es el momento de revisarlo. La sensibilidad dental tiene solución, y cuanto antes se identifica la causa real, más sencillo y menos invasivo es el tratamiento.

Bibliografía

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  2. Liu, B. et al. (2020). Pathogenesis, diagnosis and management of dentin hypersensitivity: an evidence-based overview for dental practitioners. BMC Oral Health. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7409672/
  3. Zieliński, G., Pająk, A., & Wójcicki, M. (2024). Global Prevalence of Sleep Bruxism and Awake Bruxism in Pediatric and Adult Populations: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Clinical Medicine. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC11278015/
  4. Voronets, J., & Lussi, A. (2010). Thickness of softened human enamel removed by toothbrush abrasion: an in vitro study. Clinical Oral Investigations. https://link.springer.com/doi/10.1007/s00784-009-0288-y
  5. Mouthhealthy – American Dental Association (ADA). Sensitive Teeth. https://www.mouthhealthy.org/all-topics-a-z/sensitive-teeth/

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